domingo, 26 de enero de 2014

Lección 3 - Detalles.

- ...
- Princesa, ¿ Sabias que son los pequeños detalles los que consiguen las mas asombrosas gestas ?,
- ...
- ¿ Qué en este mundo las cosas no suceden si nosotros no hacemos que sucedan ?

- Si señor, es verdad. Ya me lo había dicho antes...

- Que importante que lo recuerdes... Porque es hora de que conozcas algunos de los detalles que harán que funcionemos tal como esta en nuestro acuerdo...
- Permiteme tus cosas, yo las coloco a lugar, mientras ve a tu lugar de la cama y colocate de rodillas por favor.

Ella hizo silencio, seguramente no esperaba este final para la noche, digo a fin de cuentas todo lo que ella tenia eran los hechos; en horas del medio día le había indicado que se vistiera que tendríamos una cita y le seleccione la ropa a usar. Llevaría para mi un hermoso vestido negro, de tela ligera que aunque no es ajustado se ciñe muy bien a sus curvas y deja ver lo sexy de su cuerpo; bajo el vestido una bragita tipo hilo negra de encaje con un casto lazo rojo en frente y un sujetador negro a juego, de seguro con todo esto tendría en mente una noche intima, no una lección.

Mientras me tomaba tiempo para poner todas las cosas a lugar y preparar los detalles le observaba de reojo. Como siempre su cara hablaba por ella, sus ojos no paraban de buscar respuestas o pistas en cualquier lugar y sus mejillas exhiban ya un rubor por demás encantador.

Terminados los preparativos me coloque detrás suyo y le abrace.

- Te ves muy hermosa cielo, le susurre al oído, mientras ella hacia todo lo posible por no huir a causa de las cosquillas que sentía.
- ¿ Saber que pienso que eres una mujer encantadora ?

- Gracias amor, me encanta cuando me dices esas cosas. Me respondió en un tono aun un poco inseguro.

- Y a mi me gusta que las sepas, es importante elogiar lo que esta bien y hacer correctivos en las cosas que están mal o se pueden mejorar, y eso es lo que vamos a hacer ahora hermosa, vamos a mejorar.

Asumo que fue por la sorpresa, pero no alcanzo a decir una sola palabra...

Yo me encontraba junto a ella, sus manos se encontraban sobre las miás y estábamos unidos en un abrazo. Mi cabeza estaba a la altura de la suya muy, muy juntos.

- Algo muy importante en la intimidad de una pareja amor, es la complicidad. Esa que viene de la mutua confianza y del conocimiento el uno del otro.
- Tal química no se logra de la noche a la mañana, pero hay formas de acelerar el proceso y eso es lo que vamos ha hacer hoy.

Mientras le decía estas palabras, mis manos recorrían los contornos de su cuerpo.... Acariciando, palpando y disfrutando cada rincon de su ser.

- Esta complicidad de la que hablo implica algunos gestos, y actitudes amor y vamos a ir descubriendolas hoy.
- Por favor, coloca tu mano derecha en mi cabeza, quiero que seas participe, que me acaricies.
- Tu mano izquierda a mi cintura, quiero que me muestres que me deseas lo mas cerca posible de ti, que ella me hable y me indique que no quieres que me separe ni un solo momento.
- Quiero que me muestres con tus caricias lo mucho que has disfrutado la velada,
- Lo especial que te sientes ahora al estar así de hermosa para mi,
- Y quiero que todo eso lo digas si una sola palabra... solo con el movimiento de tus manos y con tu cuerpo muy unido al mio.

La verdad es que ella llevaba una buena ventaja, a fin de cuentas cuando se lo propone si que sabe transmitir un mensaje con el cuerpo; no hay palabras para describir lo bien que sabe usar sus atributos. Su mano derecha repartía caricias desde mi cuello, a mi cabeza y de ratos iba a parar a mi oído. Podía sentir las yemas de sus dedos, la palma de su mano y la suave piel de sus brazos, dejando sutiles caricias a su paso.

Su otra mano se afianzo en mi cadera y de ratos bajaba un poco ha mis muslos. Ya había logrado mi total atención y supo hacer los movimientos correctos para que mi tangente erección se acomodara plácidamente entre sus nalgas... Joder que están hechas para encajar a la perfección. Todo su cuerpo bailaba rítmicamente aunque no había música alguna, solo el sonido de nuestras respiraciones y deseos...

- Excelente preciosa, estas aprendiendo muy bien, eso me gusta, eres una estudiante dedicada y eso hace que tengas muy buenos resultados en poco tiempo. Dije mientras mis manos se incorporaban al juego, abandonando el abrazo y dedicándose a explorar detalladamente el contorno de cada una de sus curvas...

- Ya que vas entendiendo, es hora de que me deshaga de la primera prenda... Levanta las manos por favor.
- Es hora de prescindir de este vestido, te queda hermoso, y ha sido un gusto disfrutarlo sobre ti, pero ya empieza a hacer estorbo en mis intenciones...

Muy atenta obedeció, sus manos se levantaron y pude retirar el primer obstáculo. Mientras le regresaba las manos a sus antiguas tareas y volvía a poner la menor de las distancias entre nuestros cuerpos me dispuse a continuar con la lección...

Mi dedo indice se poso sobre su hombro, cosa que hizo que riera de cosquillas y se interrumpiera el ritmo de su baile...

- Se que esto te da cosquillas, pero mas temprano que tarde mis besos van ir desde acá, hasta acá, y se instalaran muy plácidamente en esta hermosa orejita que es de mi pertenencia. Le dije mientras mis dedos caminaban por su hombro, llegando a su cuello y finalmente en su oído.

- ¿ Sabes por que es tan maravilloso para un hombre como yo el cuello de una mujer ?
- No me respondió nada, solo emitía pequeños gemidos.
- El cuello une la parte racional con la parte sentimental. Es el puente que conecta tu corazón con tu cabeza, eso lo hace enigmático y provocador.
- Gracias mi amor,

- … Ya conoces el detalle de las manos y te ha salido muy al natural el baile entre mis brazos, ahora debes aprender a incorporar los besos.... Inicia desde mi cuello, llegando a mi oído y finalmente instalate en mis labios, quiero sentirte, que me hables de lo que te gusta, que me cuentes todo.

Aunque tímida en un principio obedeciste tan bien que mis manos naturalmente se dirigieron a tus mas hermosos paisajes.... Con una acariciaba el escote de tus pechos aun prisioneros del sujetador y con la otra me dedicaba a recorrer la hermosa piel de tus brazos y tu costado.

- Tienes una piel muy suave, es muy rica al tacto, pero mientras yo estoy eliminando los obstáculos que significan tus ropas, yo aun estoy totalmente vestido.
- Eso no debería ser, porque me priva de poder tener mas contacto contigo.
- ¿ Te parece si me ayudas ?

Mientras terminaba de decirte esto di un paso atrás, de esta forma podrías darte vuelta y quedaríamos frente a frente. Iba a disfrutar en todo su esplendor ese hermoso cuerpo, parcialmente desnudo y todo, todo mio.

Intuitivamente luego de voltearte volvimos a acercarnos, mis manos hicieron una pequeña parada en tus caderas con el objeto de acercarte aun mas y de allí fueron a parar a tus deliciosas nalgas.

- El gimnasio ha sido una muy buena inversión nena, estoy muy complacido.
- Muchas gracias Sr, Me complace que le guste... Me dijiste mientras tus manos se enroscaban en mi cuello y se dedicaban a esparcir caricias por todos lados y nuestras bocas se unían en un caluroso beso.

- Se esta distrayendo Srta, te dije luego de terminar el beso.
- Empieza por la parte superior de mi camisa, un botón a la vez,
- Al terminar allí no olvides los botones de los puños.

Pronto mi camisa y mi franela fueron a dar a la cama y tu y yo estábamos nuevamente juntos. Nuestras manos recorrían nuestros cuerpos con avidez, y nuestros ardientes besos eran intensas y detalladas exploraciones el uno en el otro... Toda una autentica delicia

- Ahora señorita, es momento del camino de besos.... Este ira de mis labios a mi oído, bajara por mi cuello, serpenteara varios rincones de mi pecho para terminar justo en la frontera de mi pantalón. Es una pieza que estorba y quiero que se deshaga de ella.
- Debes estar muy atenta, mientras haces el recorrido, no olvides la lección de las manos, puedes hacer mas de una cosa a la vez y quiero que me los demuestres.

Como la buena estudiante que eres seguiste paso a paso mis instrucciones, tus manos repartieron caricias a diestra y siniestra y tus labios fueron dejando un montón de ricos, húmedos y calientes besos por donde pasaron, todo hasta llegar a destino...

Una vez allí te ayude con el cinturón, y también preste mi apoyo para con el botón del pantalón y el cierre. Pronto este se deslizaba por mis piernas y se unía al resto de mi ropa ya en la cama.

- Ya que estas allí amor, las medias no son necesarias, ¿ me haces el favor ?.

Una pausa se hizo presente, solo duro unos segundos pero al verte podía distinguir algo de duda en ti, vacilaste un momento, pero segundos después tu hambrienta boca me daba caricias en el miembro por encima del bóxer.

- Es muy rico lo que haces... Pero sigue estorbando la ropa...

No había terminado de hablar, cuando de un tirón mi bóxer iba a parar al suelo, e instantes luego se unía a toda la ropa que nos había estorbado. Una de tus manos se hacia del interior de mi muslo y la otra tomaba firmemente mi miembro erecto.

- Ve con calma por favor. Alcance a decirte.
- Primero, algunos besos húmedos al rededor,
- Luego lamidas en toda su extensión y finalmente si puedes comerlo nena.

Definitivamente eres estudiante de 20, porque no necesitaste mayores detalles, con esas sencillas instrucciones basto, Besos, lamidas y chupadas se hicieron llegar aleatoreamente, haciendo de aquel acto de los mejores practicados. Me comías la polla con autentico deseo, podía ver tu esfuerzo por hacerme disfrutar y que tu también estabas muy a gusto con lo que hacías.

Luego de un par de minutos de actividad al fin tomaste una pausa y me dedicaste una mirada. Era muy picara, de esas que cuesta que salgan en ti, pero que disfruto a mas no poder. Aunque me sostenías la mirada no habías parado del todo, aun dabas pequeñas lamidas en la punta de mi miembro y unos pequeños pero muy ricos chupones.

- Ven acá, te dije mientras extendía mi mano y te llevaba a estar nuevamente de pie.
- Ha llegado el momento de cumplir mi promesa.
- Ahora como se que vas a moverte a causa de las cosquillas, así que voy a tomar algunas previsiones.
- Primero voy a deshacerme de esto, te dije mientras llevaba mis manos desde su posición en tus caderas hasta tu espalda, buscando el broche para quitarte el sujetador.
- Hecho esto vamos por las previsiones, tome una cinta negra satinada y con ella elabore unas esposas,
- Date la vuelta amor y coloca las manos detrás.

Ajuste las esposas con un pequeño pero estable nudo y volví a ponerte de frente... Con una mano te tome firme pero delicadamente tu cuello, con la otra llene de caricias tus senos, tu vientre y costados.

Buscaba relajarte un poco, distraerte para luego tomarte por sorpresa e iniciar mi invasión hasta tu cuello. Ofreciste la resistencia esperada, pero al estar atada de manos fue mucho mas sencillo hacer la tarea; bailabas fuera de control frente a mi, intentando no proteger tu cuello y disimular tu hermosa y natural risa.

Momentos después todo había acabado, lo había logrado en buena parte. Al detenerme a observarte pude notar que había cierta duda en tu rostro, creo que esperabas alguna represalia o reclamo pero ya había aprendido que tenerte toda me tomaría su tiempo...

- Eso no ha estado mal...
- Falto poco para que murieras de risa, pero he disfrutado mucho de eso,
- Y, a juzgar por el calor que desprende de tu sexo creo que incluso ha rendido buenos frutos para ti.
- Vamos a pasar estas manitos adelante y continuar.

Con las manos atadas al frente ahora, te lleve a la cama al fin. Tome el diminuto hilo que usabas de ropa interior y me deshice de el. Entonces naturalmente tus piernas se recogieron y abrieron dejando expuesto para mi tu sexo húmedo y caliente, una invitación que bajo ninguna circunstancia iba a dejar pasar.

Como siempre me tomaría mi tiempo para llegar, empece con delicados besos por tus piernas, algunos pequeños muerdo y caricias se hicieron presente y fueron subiendo hasta al fin estar en el lugar.... Te devore con la locura propia del momento, capturando cada delicioso aroma, saboreando cada detalle, cada rincón y textura.

Aun con las esposas tus manos llegaron a mi cabello y dejaron caer montones de deliciosas caricias, hacías tu mayor esfuerzo por mantener la concentración mientras que tu cuerpo entero danzaba debajo de mi al compás que tocaban mi lengua, mis caricias y besos... Aquella melodía era dulcemente acompañada de tus gemidos.

Luego de un rato pude darme cuenta que al fin llegabas al orgasmo, era muy sencillo saberlo; tu espalda se arqueaba, tus ojos se cerraban de repente y tu boca muy abierta dejaba salir un ahogado gemido de placer...

- Creo que eso te ha gustado...
- Pero no es todo, te dije mientras iba repartiendo besos por tu abdomen y te tomaba de las manos para colocarlas sobre tu cabeza.

Apenas estuvimos iguales intuitivamente nos unimos en un largo beso.... Como si fuera la primera vez nos recorríamos. Una de mis manos mantenía tus brazos atados y la lo otra se dedicaba a recorrerte toda.

- Eres miá, toda miá...
- Y eso implica ciertas recompensas, ademas, has aprendido bien los primeros detalles,
- Así que tengo algo para ti.

Te solté las manos y libere de las esposas.

- Me gusta mucho verte, te dije mientras me levantaba y me dirigía a buscar un par de bolsas en el armario.
- Me he tomado la libertad de ir de compras por ti y elegir algunas cosas que quiero que uses para mi.
- Disfruto verte, y disfruto a un mas verte lucir las prendas que me gustan...

Y mientras te decía esto colocaba algunas bolsas en frente de ti.

- Una relación conmigo tiene sus responsabilidades, pero también tiene sus beneficios, y estos son algunos de ellos.
- En adelante princesa, yo tendré para ti todos los detalles que hemos disfrutado esta noche y espero de tu parte todas las atenciones que te he enseñado y que luzcas cada una de las cosas que te de para mi.

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